
domingo, 30 de diciembre de 2007
Espantapájaros

jueves, 20 de diciembre de 2007
El amor no es todo lo que se necesita

domingo, 16 de diciembre de 2007
La muerte del héroe

La imagen del héroe necesita ser revalorizada como idea. Con su muerte habrá un cuestionamiento acerca de su existencia; un regreso al pasado de esas ruinas que conforman la tumba de sus glorias. La muerte vendrá a traernos la misión de la actitud heroica, que se vertirá como imagen a través de los oídos de la humanidad, para alimentar los corazones de nuestra cultura. El héroe ha caído en un profundo olvido en la memoria frágil de los hombres, que se ha quebrado con los primeros cambios de los siglos, para proponer las nuevas empresas artísticas que llenarían las almas vacías de su tiempo. La humanidad ha llegado al límite de la soledad y la angustia. A quiénes hemos de mirar, si nuestros héroes se han corrompido como viles marionetas de una sociedad extremadamente capitalista. A quiénes hemos de seguir, si el olvido nos ha quitado de la cara nuestras distinguidas maniobras en el arte. La muerte del héroe es necesaria, para que no sucumba en la mielosa trampa de esta sociedad exuberante. La muerte le traerá la gloria del pasado que tanto ansía la humanidad; con ello revivirá la imagen heroica de los hombres. El héroe tendrá su lugar en la historia como le ha sucedido a varios de nuestros héroes mundiales. El Che Guevara, guerrillero de la sierra boliviana que con su muerte, el acto bélico se convirtió en canto de libertad latinoamericana. Surgió el héroe de las narraciones de Bolívar, y aquí todos lo recuerdan. Violeta Parra, la heroína que con el suicidio encontró la libertad y la trascendencia; póstumamente reconocida como la gran cantora multicolor del arte, que desde siempre lo fue, pero pocos lo sabían. John Lennon y la muerte contradictoria; el caso emblemático de la tragedia malentendida por la emotividad y las lágrimas. Con su muerte se convirtió en el héroe que siempre quiso ser, pero que por su amor a la vida, se rehusaba en silencio a concretar. ¿Qué hubiera sido de Lennon en estos días?, el ejemplo más cercano es Dylan. Lo mismo habría sucedido en el mundo, si Bob Dylan una mañana hubiera encontrado la muerte tocando su ventana. La gran estrella del folk, sería un héroe para toda la humanidad. Lennon debía morir para ser lo que siempre quiso ser: La eterna gloria. La muerte del héroe se aproxima por sobre las ruinas; eso es el presagio de la trascendencia.
martes, 11 de diciembre de 2007
Encierro

lunes, 10 de diciembre de 2007
La Danza de las gallinas

El arte de los miedos, la música y la literatura, son expresiones que superan esa forma extraña del miedo. Evidentemente frente a la vida, pero quizás con mayor consistencia al tiempo. Aterra la sensación de perder el instante en que se comprende la existencia, y luego la anécdota parece desaparecer, estamos fuera. Es un desdoblamiento a la defensiva que nos libera de cualquier peligro inminente, pero no así de la angustia de vivir con ese miedo. El tiempo es ese miedo a perderse todo por creer que estamos en lo cierto, encerrarse en pequeños mundos mentales, para así superar lo que se piensa como una tortura. Es el miedo a ver transcurrir el tiempo y no darse cuenta por aquellas cavilaciones de insomnio, por eso soñamos con imágenes que representan esos miedos. El arte es su superación, o más bien, la escapatoria perfecta para no enfrentarse directamente a nuestros más terroríficos juegos mentales, a los cuales caemos como pequeños pájaros desde las ramas de los árboles.
Esto comienza entonces con el deseo de interpretar un sueño. No cualquier sueño, sino aquel que lleva por nombre “La danza de las gallinas”. Hace un par de días soñó con un escenario espeluznante; una plaza, varios árboles y seis hombres disfrazados de gallinas negras y crestas rojas. Soñó que aquellas gallinas danzaban al ritmo prodigioso del viento y de las sordas melodías mentales. Se subían a los árboles como verdaderas bestias con garras, y se trasladaban de rama en rama, para luego caer al suelo en sus patas. Todo era una bella coreografía artística, con sus aleteos estrepitosos y cacaridos hilarantes. “Es el arte de los miedos” –pensaba. Aquella expresión mágica bajo la imagen temerosa de la gallina, que surge a partir de la cobardía frente al mundo. La danza es una máscara para no asumir la simple realidad de un cacareo mugriento, mientras el tiempo nos desbarata.
Los hombres disfrazados somos nosotros mismos en la rutina diaria. Nuestra apariencia no es la de una gallina, sino la de in hombre disfrazado de gallina negra y cresta roja. Gallinas negras porque tienen consciencia de ese miedo y construyen un arte bajo esa apariencia. Es el arte de los miedos, el arte que supera al tiempo de una gallina frente a la vida, mientras empolla un huevo en la tierra. Todo comienza con el deseo de interpretar ese sueño, que rompe con la línea de ficción y realidad. Evidentemente por eso se escribe, porque es preferible superarlo como ficción, a que vivirlo como realidad.