
lunes, 11 de febrero de 2008
"Sunshine quiero sunshine"

sábado, 9 de febrero de 2008
"Chocolate Fixies"

Chocolate Fixies llegará en horas de la tarde, para presentarse en los más prestigiosos teatros y recintos de la capital. Los artistas tan sólo miran de reojo desde las alturas del olimpo, a la banda de medio pelo que trae consigo un primer disco en promoción: “Las canciones de Mary”.
Con algo de rockabilly y un toque de tecno-pop-trash-metal-fiesta-kich, Chocolate Fixies presiente la llegada del éxito y la fama; la trascendencia que anhelaron sus canciones sobre escenarios de poca importancia. Así lo expresan sus dos singles, “Hincapié” y “Ya volví”, liderando por 3 semanas las listas de audio en las radios nacionales. Es el primer paso para conquistar a la audiencia, para luego descansar sobre laureles allá en el olimpo musical.
Recordar
Lo más importante es recordar; no olvidar que hemos nacido para conseguir estos prematuros sueños y ser líderes de una generación a lo largo del país. De eso se trata, de recordar siempre que nuestro camino es el rockandroll; que poseemos el espíritu de otros rockstars para obtener el éxito.
Tarde o temprano nos escucharán; sabrán que esto no es un juego. Los artistas podrán mofarse, porque ellos son artistas y tienen derecho a hacerlo. Nosotros somos una banda local, pero no de medio pelo. Chocolate Fixies, es un nombre universal, que nos dará la entrada para pertenecer al círculo intelectual y musical de la metrópolis.
Creemos en lo que hacemos; nuestro estilo, nuestras letras, nuestra imagen, nuestra escena, nuestra perfomance, es único y original. Somos verdaderos artistas. No puede ser de otro modo. Creer es fundamental es nuestra carrera. Nosotros creemos, porque Chocolate Fixies es único en el medio.
No se trata de una broma; sacamos el nombre con sólo arte y talento. Todo está relacionado. El rockandroll, el Folk, la huaracha, el tecnopop, la melancolía, las drogas. Chocolate Fixies es un disco de 1967, de la banda anglo-mexicana The Perreras, nombre que alude a un conjunto de perros prisioneros en Latinoamérica, perros quiltros y sarnosos por lo demás. El disco habla de drogas como todos los discos del mundo; fue sacado por el líder Pepetrueno de una caja de chocolates del mismo nombre, que en él provocó una adicción desde los 5 años hasta los 30. Luego murió de sobredosis.
No venimos a decir nada; Sólo hemos venido a ofrecer ese mismo chocolate a la masa juvenil y adulta; todo está relacionado. Por eso le pusimos ese nombre, porque somos artistas. Chocolate Fixies para él, para ti. El resto lo decides tú.
Caer de pie
La carrera de un músico en este país es difícil, y eso lo podrían explicar un millón de cantores e interpretes de todos los rincones y todas las zonas. Pero eso no impide el esfuerzo para caer de pie y seguir componiendo a partir de las imágenes repartidas en los cielos y riachuelos. Se trata de no ceder. Se trata de evitar desaparecer y dejar un rastro; una canción popular, una canción de cuna o himno de la creación. La música fluye, mientras que nosotros aportamos a que eso sucede. La música nos encuentra, cuando menos hemos creído en ella. Entonces caemos de pie; componemos, cantamos, lloramos, reímos. La música es todo lo que necesitamos.
lunes, 4 de febrero de 2008
"Segundo Lugar"

Se trata de rescatar como experiencia del arte y la vida, la imagen del perdedor, pero con cualidades y características, que lo transforman en un personaje potencialmente superior al resto; del mundo que no comprende de estas cosas. Este es el capítulo donde deberían justificarse las caídas y mitificarse las derrotas; aquellas excusas para ponerse la capa o antifaz del villano y así cumplir un papel en esta historia. El perdedor podría haber pensado primero, pero siempre actuará segundo, quedará atrás; porque el ganador es quien se llevará los atributos absolutos de las escenas y las batallas. El ganador y el perdedor se disputan un lugar en este texto; tan sólo hay preferencia por el segundo, para explicar los orígenes del comportamiento humano y su competitividad eterna.
La imagen del perdedor no es un pretexto para separar al mundo bajo un péndulo de victorias y derrotas; más bien es un recurso para entender el lugar de donde provienen estas ideas. No se puede ganar todo el tiempo, ni perder toda la vida. Pero hay actitudes o situaciones que han separado a los hombres como ganadores y perdedores. El perdedor ha poseído siempre un segundo lugar en los anales de la historia que hablan de hazañas de grandes héroes, grandes ganadores. El perdedor no es el último de cien hombres, es el último de sólo dos seres distintos, porque su papel se construye en oposición al ganador.
Creer en el segundo lugar, es cumplir con el rol que se nos ha entregado. El villano ha creído en su papel, porque ha confirmado su existencia como el perdedor de esta historia. No puede tener lo que el héroe posee bajo la imagen del ganador. Sobre la sombra del villano están nuestros ideales cubiertos de pesimismo, porque no somos modelo de nada, simplemente somos segundones y hemos jurado vengarnos de todos ellos que no han creído en nuestras palabras. La sociedad ha creado a los perdedores como contraposición a sus grandes héroes, para así reflejarse en esas hazañas y vivir victoriosos por siempre.
Segundo lugar es Satán por Dios, es Caín por Abel; los despreciados, los apartados de las ideas centrales y absolutas. El villano ha preparado su plan para la venganza, porque su expresión se desborda en el desequilibrio emocional que implica el segundo puesto; ha entendido todo con una máxima exageración de la corporalidad y la inteligencia. El perdedor desde niño ha crecido ante el desafío del ganador que abarca todas las excelencias de la victoria; es la imagen perfecta que la masa adora y venera; posee habilidades que el perdedor desconoce o ansía tener.
Ese segundo lugar es un espacio que pocos comprenden como un rol en la historia; la posibilidad de entenderlo permite el desarrollo de habilidades que el ganador desconoce. El villano ha aprendido de teorías ocultas y conocimientos que superan el miedo al enfrentamiento final. El perdedor desaparece como situación y sólo aparece como antecedente nuestro; fuimos grandes perdedores en nuestra niñez y adolescencia, pero poseemos una nueva oportunidad para destruir esos preceptos absolutos. Hemos aprendido del arte sobre villanos y héroes; sobre conocimientos que nos permitirán elaborar nuestra pronta venganza. El segundo lugar es una circunstancia en el transcurso de los tiempos. La imagen del perdedor es un antecedente de nuestros orígenes. El villano es una exageración de esas ideas. El arte es nuestra arma más sofisticada contra los modelos heroicos de estas generaciones. En este capítulo la batalla llegaría a su final.
jueves, 24 de enero de 2008
"Moliné"

“En busca de Moliné”
Al abrir un papel enrollado que tenía en el bolsillo de mi pantalón negro, di con un mensaje borroso y enigmático que decía: “Búscame”. No todos los días se me había presentado la idea de una búsqueda sin motivo alguno; ni siquiera como propósito de huída de la rutina. Releí el mensaje cuantas veces pude, primero para buscar en mi mente el origen de ese papel, y segundo, para recordar lo que habría de buscar al salir por la puerta. No recordaba nada. Ni siquiera el tiempo que debió permanecer enrollado ese papel en el bolsillo perro de mis jeans negros. Traté de recordar en todos los rincones de la casa y en todas las posiciones corporales posibles, tal vez así llegaría una señal o una imagen especial. Nada. Cuando trato de recordar un episodio de la vida, una idea o un nombre en particular y no puedo hacerlo, paso horas en constante sufrimiento como si me arrancaran de cuajo una parte de mi cerebro. Entonces no recordar algo tan importante como una búsqueda, era un enorme dolor de cabeza. La tarea era difícil, no sabía a quién debía buscar, ni dónde buscarlo.
Decidí olvidar por unas horas el asunto. Volví a mis pensamientos habituales para recuperar el aire; doblé el papel y lo guardé en el bolsillo otra vez. Opté por descartar búsquedas míticas y criminales, tan sólo esperé a qué todo esto se resolviera de algún modo, sin perder la cabeza.
“¿Quién es Moliné?”
Al anochecer, recibí una sorpresiva llamada telefónica que me sacó de cualquier cavilación pasada y me puso en un mapa que antes desconocía, y que ahora, me resultaba lo más familiar. Era una deliciosa voz que resonaba como eco en mis tímpanos y se traspasaba a todo mi cuerpo como una onda extraña. La escuché por varias horas con el teléfono pegado a mi oreja derecha; mi mente se fue a volar a otros mundos, mientras la saliva se secaba en mi garganta. Moliné se quedó eternamente en mi oído, luego colgó y yo caí sobre un montón de piedras blandas a la orilla de un volcán. Es a ella a quien debo encontrar, no puede ser de otro modo. Moliné escribió ese papel de una manera inexplicable, pero cierta; quizás con el afán de tranzar ideas y melodías, no lo sé. Moliné había colgado y yo me disponía a salir por la puerta para buscar alguna pista que me llevara hasta ella. Su voz aún resuena en mis tímpanos como una colección de buenas canciones del recuerdo. Decido buscarla por todas partes, en todos los rincones y laberintos de esta cuidad maldita. Me dejo llevar por su voz entre los callejones oscuros de la memoria, mientras una luz parpadeante me sigue como señalándome una salida. El público expectante quisiera resolver el misterio de tu identidad al igual que yo Moliné, pero eso está lejos de suceder, mientras no encuentre el rastro de tu llamada nocturna.
“El último esfuerzo para llegar a ti, Moliné”
Una segunda nota había encontrado en otro bolsillo, cuando ya me disponía a olvidar esta locura: “El último esfuerzo” En verdad, mis fuerzas se habían debilitado con los días al no encontrar respuestas, ni recibir llamados de Moliné. En realidad era necesario un último esfuerzo para llegar a ti, al encuentro definitivo; así podría comprobar las innumerables teorías acerca de ti y de la deliciosa voz que permanece en mis oídos. Sin titubear, busco en todos los bolsillos del mundo, una dirección a la cual llegar o un número telefónico al cual llamar. En los bolsillos de una chaqueta encuentro una tercera nota: “sigue la luz, y nunca jamás mires hacia atrás” y más abajo una dirección y un número. Decido llamar, tal vez Moliné me responda y al fin pueda conocerla, Nadie contesta, así que me dirijo hacia el otro extremo de la ciudad, para llegar al punto exacto que señala la dirección.
No sé cuántas horas, días o semanas habré viajado, pero la simple idea de encontrar a Moliné, rompía con cualquier sensación asfixiante de tiempo, para mí habían sido segundos y centímetros nada más. Busqué la calle y el número que aparecían en el papel. Llegué hasta una casona de color verde, con una sola mesa y un quitasol en el jardín. Entré con el nerviosismo a cuestas y me senté a esperar que algo sucediera. Moliné debía llegar en cualquier momento. Pasaron minutos, horas, días y años, pero sabía que la búsqueda terminaría de una manera feliz, sin sangre y con muchas flores en el cemento gris. Entonces ocurrió lo inesperado. El reflejo de una luz me encegueció; una diminuta lucecita salida de un pequeño espejo de color azul, en las manos de un niño. Intenté con las manos detener su efecto, y así conocer el rostro del infante. No pude. Cuando quise levantarme, unas manos tibias y aromáticas me taparon los ojos. Era Moliné. La luz se detuvo de un momento a otro; escuché dulces risas y pasos. Moliné me habló al oído. Caí en un profundo sueño. Esa última palabra me sirvió para amortiguar el golpe de mi cabeza en el pavimento. Jamás pude recordar las facciones de Moliné, sólo aquella diminuta luz que salía de un pequeño espejo azul. Aún sigue siendo inolvidable aquella mujer, que habita dulcemente en mis oídos.
martes, 22 de enero de 2008
Sueño: "El caso de un padre muerto"

domingo, 20 de enero de 2008
"Bajo el agua"

viernes, 11 de enero de 2008
“El rockandroll es para siempre nuestra expresión de vida”
